26 septiembre 2015

Despiden a profesores de Aduni por formar sindicato

Una terrible injusticia ha sido cometida en las academias Aduni y César Vallejo. El pasado 11 de setiembre (fecha bastante simbólica en diversos sentidos) han echado a profesores de esa institución, sólo por el hecho de querer establecer un sindicato, algo que es una necesidad porque los profesores no son bien pagados y eso afecta enormemente la calidad de la enseñanza. Los profesores buscaban establecer la igualdad de los trabajadores frente a los altos directivos, que se han instaurado como patrones en una institución creada para servir al pueblo. Y como reacción les han aplicado el despido arbitrario

Mi más plena solidaridad con los profesores defenestrados, que adicionalmente a esa injusticia, han sufrido diversas calumnias, una práctica que se está haciendo cada vez más común contra aquellos que alguna vez se han atrevido, de diversas formas, a hacer reclamos salariales. El camino por el que han pretendido embarrar su reputación ha sido el típico de la ultraderecha: los han acusado de senderistas del MOVADEF. 

Si bien yo renuncié en mayo del año pasado, fui testigo y también protagonista de las penas de ser profesor en esa academia. En su gran mayoría llegamos atraídos por las promesas de pleno empleo, y de una posibilidad de desarrollo laboral aportando a la transformación de la sociedad. Pero una vez conocido que el salario es bajísimo, muchos nos consolábamos con que al menos teníamos una tribuna para exhortar a los estudiantes a ser profesionales humanistas. Finalmente, algunos de los que teníamos familia (y que ya no podíamos tolerar el maltrato) renunciábamos, mientras otros profesores de más experiencia cocinaban con todas las precauciones del caso el proyecto del sindicato.

Hoy por hoy ha explotado esta situación y el llamado Instituto de Ciencias y Humanidades está en una emergencia laboral. Ojalá esto se pueda contrarrestar, triunfe la lucha de los trabajadores en las academias Aduni y César Vallejo y, en poco tiempo, la sociedad pueda contar con una Institución renovada, donde realmente se cumpla el objetivo para el que fue fundada: servir al pueblo de todo corazón.


07 enero 2015

Sobre la disciplina en las aulas.

Los estudiantes ven en la figura del profesor
un manipulador ansioso por quitarles la libertad
El término disciplina suele asociarse con castigo, rigor, cosa obligatoria. En una sociedad como la nuestra, donde los grupos de poder han instaurado una cultura represiva, ser disciplinado significa ser obediente a las órdenes de un superior, con acatamiento inmediato y sin objeciones de conciencia.

El aspecto represivo del término se refuerza con la forma tradicional de la ideología cristiana, que con su praxis inquisitorial propone que el remordimiento y el sentimiento de culpa acompañen todo posible desacato a la figura de autoridad. El objetivo es eliminar todo posible acto de subversión contra el orden establecido. Estamos pues, en una sociedad donde la disciplina es entendida en un sentido negativo.

Es comprensible que, aplicada en el ámbito educativo, se entienda que ser disciplinado significa ser sumiso y complaciente ante cualquier orden, bajo el supuesto de que ello es lo correcto y el pensamiento autónomo es algo a destruir. Por obra de la educación formal, los estudiantes ven en la figura del profesor un manipulador ansioso por quitarles la libertad y en la de los estudiantes aplicados a un chupamedias.

Sin embargo, existe un significado más moderno de disciplina. Aquella que involucra un compromiso fuerte y personal con principios asumidos criticamente. Es el que considero el más adecuado e importante de difundir en las aulas de clase. Los seres humanos debemos asumirnos como radicalmente iguales en dignidad, merecedores del mismo respeto, el cual debemos de exigir, so pena de perder lo más fundamental de nuestra esencia. Las sugerencias de cambio son atendibles, pero sólo la posición personal (o asumida libremente en algún colectivo) determina a qué principios nos aunamos.

La disciplina en ese sentido es la autoexigencia de cumplir con dichos principios. Algo que se desarrolla en el proceso de toda la vida, de cuyos logros se considera que depende el éxito personal e incluso nuestro valor como seres sociales. En el proceso educativo, es importante inculcar la comprensión de la importancia para la propia vida de la puntualidad, organización, planificación, etc., independientemente de metas ajenas a los intereses objetivos de cada persona.

En conclusión, si la sociedad debe apuntar a estadios más justos en la historia, entonces es fundamental fomentar en la educación una disciplina consciente, que permita construir personas libres y con respeto por los demás.

18 noviembre 2014

El sentido de la vida

Escribir sobre este tema es particularmente complicado. Desde perspectivas existencialistas, cristianas, ilustradas o simplemente pragmáticas, muchos pensadores han escrito sobre el tema, a un nivel abrumador. Sin embargo, daré mi perspectiva.

La vida trasciende al hombre. Eso que nosotros poseemos no es más que un modo de vivir, que a su vez es sólo un modo de la existencia. Si a eso añadimos que las vidas humanas responden a un contexto histórico social, tenemos entonces que la vida tiene muchos sentidos. Es decir, muchos caminos hay en la vida, la idea es animarse a recorrer alguno.

¿Qué camino ha seguido la humanidad en general? Pues un camino de destrucción, conflictividad mediocremente tratada y de mucha indiferencia por el destino de los demás. El egoísmo y el "amor propio" (mal entendido y peor aplicado) nos tiene a los seres humanos de las diversas culturas en jaque, sin demasiadas opciones de enmendar el rumbo.

Otro elemento a considerar es el estado de las tradiciones que seguimos. En nuestro contexto, afectados por el espiritualismo absoluto y el materialismo vulgar, nos posicionamos en extremos peligrosos. Es necesario disuadir a las personas del alejamiento de la vida de la carne, y del apego morboso por lo material. Ni el ascetismo ni la posesividad le están haciendo bien al conjunto de la humanidad. El desprecio por los instintos y por las personas son nidos desde los que se incuban los más grandes delitos de lesa humanidad.

En suma, si queremos definir un sentido universal de la vida (a pesar de las diferencias y los contextos alternos), esto pasa por la coordinación de esfuerzos entre los seres humanos, pasa por hacer de este mundo uno donde prime el amor a la propia naturaleza y el respeto a las personas de manera radical. Sin ello, no hay sociedad moderna, y sin sociedad moderna, no hay futuro para el hombre. Y la vida, mientras tanto, será absurda.

22 octubre 2013

Autobiografía intelectual: ¿qué necesidad hay de retomar el género autorreferencial?


Retomo esta biografía intelectual, despejados los fantasmas de una censura que en estos tiempos (de supuesta apertura) no tiene sentido.

Y es que considero que toda época necesita émulos de Agustín de Hipona. No por la ideología (el cristianismo es un asco), sino por la actitud de defender apasionadamente la nueva posición que uno abraza, cual Mariátegui, de modo convicto y confeso. Ayer fue el catolicismo, hoy es el socialismo.

Agustín de Hipona dejó el maniqueísmo para abrazar el catolicismo, y lo hizo con la intención de servir a la Iglesia de todo corazón. Y lo hizo arrepintíendose de sus elecciones pasadas, afianzándose en la elección del presente. Asumió que sin establecer una contradicción tajante, no se puede avanzar.

Yo no soy Agustín, no soy ningún arrepentido, ni tampoco me golpearé el pecho. Mi pasado es católico, y lo disfruté. Sin embargo, las nuevas circunstancias me obligan, por cuestión de principios, a liquidar teóricamente ese pasado. Hoy soy socialista, quiero servir al pueblo de todo corazón, sin mediaciones sobrenaturales, y percibo los errores del ser católico. Percibo sus hipocresías y desencaminamientos. Sus falsas esperanzas y el hecho de que ayudé a difundirlas y a promover la alienación de las gentes.

En aquel contexto, mi objetivo era bienintencionado (de la misma materia de la que, como dice el viejo dicho, está empedrado el infierno). Incluso en algunos momentos me aproximé al liberacionismo, amor compasivo y evangélico por los pobres. Pero ya sabemos lo que dicen Marx y Nietzsche sobre la perspectiva misericordiosa...

Me quedé en mi etapa escolar, de la primaria y secundaria. Es necesario reflexionar sobre mis reflexiones de la adolescencia post-escolar, es decir, mi nivel preuniversitario. Eso haré en el próximo post.

14 enero 2013

La actitud del cínico y la actitud del pendejo

Se suele calificar de "cínico" a quien no admite una falta cometida, a pesar de lo obvio de su autoría. Por ejemplo, cuando ciertos políticos no admiten que han cometido una traición al pueblo, al tomar decisiones en contra de lo que ofrecieron para ser elegidos. O como la persona que, habiendo prometido exclusividad amorosa a su pareja, luego de ser descubierto recibiendo el cariño de una tercera persona, rechaza la acusación y asegura: "no lo hice voluntariamente". Y también como el machista, homófobo o racista que, al reclamársele haber herido con frases insultantes la susceptibilidad de los grupos a los que desprecia, dice: "he sido malinterpretado".

El cinismo sería pues una forma de autismo emocional, en el cual el culpable dice no ser culpable (y hasta puede convencerse de ello). Una forma de autoengaño, en la que, más que mostrar rechazo a la moral establecida y sus normas antinaturales, se las suele legitimar, al no admitir haberlas quebrantado.

Pero justamente eso no es el cinismo. El cinismo corresponde a una actitud libertaria, surgida desde muy antiguo. Es muy famosa la figura de Diógenes de Sinope, quien para justificar su rechazo de las normas, renunció a todo reconocimiento social y, es más, vivía en la calle y a expensas de los demás. Su apelativo, “el Perro”, se lo pusieron con intenciones despectivas, pero él se lo apropió y lo asumía orgulloso. Es como si hubiese querido decir a los demás: "yo seré un perro, pero aún así soy mucho mejor que ustedes".

Ser un perro. Eso es, literalmente, ser un cínico. La palabra cínico proviene del griego kinikós, que significa canino. ¿Por qué enorgullecerse de ser tal? Teniendo en cuenta que los rivales de Diógenes pensaban en un perro callejero (de esos sucios, hambrientos, parasitados, expuestos al frío y hurgadores de basureros), hay algo fundamental: esos perros no tienen amo. Son, por decirlo así, libres. No tienen que responder a nadie por su comportamiento. No tienen que aprender trucos para agradar. Y lo fundamental: no tienen que enterrar el rabo para disimular una falta cometida.

El verdadero cínico, pues, no le debe nada a la sociedad. No tiene poder, no tiene oficio estable y no quiere engendrar nuevos esclavos de las normas. No tiene nada que perder. No aspira a sacarle nada al orden establecido. Aspira a que algún día todos vivan así, al natural y cuidando de lo necesario, pero mientras llega ese momento, ¿por qué no darse el permiso de realizar en carne propia ese ideal?

Es necesario distinguir la actitud del cínico con las sinvergüencerías del incoherente que exige, pero no quiere ser exigido (que exige poder, pero no quiere ser exigido a defender al pueblo que lo eligió; que exige compromiso amoroso, pero no quiere ser exigido a ser leal; que exige respeto y reconocimiento, pero no quiere ser exigido a abandonar la discriminación). A esos los llamaremos simplemente pendejos.

15 octubre 2010

El positivismo tecnocrático y su propuesta reformista: el caso de Vicente Villarán

Esta ponencia fue presentada originalmente en el IX Fórum de Interpretación Filosófica de la Realidad Peruana, realizada en la Universidad Nacional Federico Villarreal, el 15 de octubre de 2010.

Los tecnócratas, adjetivo que se adjudica a los técnicos y asesores “no políticos” de los funcionarios públicos, se jactan de su influencia solapada en las decisiones de los gobiernos. Asimismo, declaran ser los garantes de la “estabilidad” de un Estado, y consideran que, mientras los políticos profesionales se dedican a dar la cara y hacer labores meramente representativas, son ellos los que posibilitan, con sus opiniones “técnicas”, los verdaderos procesos de reforma de la sociedad y su camino al desarrollo. En el Perú, pensadores como el positivista Manuel Vicente Villarán Godoy defendieron la idea de que los profesionales se desarrollen más en sectores productivos que en oficinas burocráticas. La presente ponencia trata de establecer una relación entre el pensamiento de Villarán y las ideas y mitos de los tecnócratas contemporáneos. Leer más>>>

09 abril 2010

Ateísmo y escepticismo

¿Un ateo puede ser escéptico? Ese es un tema problemático.

No dudo de la astucia de quienes asumen el escepticismo. Etimológicamente, escepticismo viene de "skepsis" que significa estado de duda o investigación permanente. Es una manera histórica y elegante de no tomar posición sobre una diversidad de temas. Con ella, los escépticos ello han tenido una influencia social considerable, sobre todo en los círculos intelectuales que identifican objetividad con neutralidad.

Mi crítica al escepticismo es la siguiente: cuando dividimos la humanidad en dos, uno de los escépticos y otro de los dogmáticos (o lo que es lo mismo, uno de los lúcidos y otro de los ignaros), no estamos sino recayendo en los viejos dualismos metafísicos que son reflejo de la división social de clases. Ello no pasaría de ser una opción personal si es que no se insertase en las luchas políticas de nuestro tiempo.

No considero que el escepticismo sea parte de una postura progresista. Tampoco estoy de acuerdo con quienes afirman que el ateísmo pueda tener bases escépticas, o que explícitamente defienda alguna filosofía. Ya he escrito en otro lado acerca de eso.

Sobre quienes consideran que el ateísmo consiste en una posición filosófica, habría que acotar que la condición atea es una forma de vida, no un sistema jerarquizado de ideas. El ateísmo es una actitud vinculada intrínsecamente al materialismo. En todo caso, si la intención es establecer justificaciones racionales para decisiones prácticas, estas deberían situarse a un cuestionamiento y problematización de la postura materialista.

Considero importante establecer una discusión filosófica entre quienes estén interesados en desarrollar estos temas. Existe una especie de "competencia de dobles" entre la pareja escepticismo-agnosticismo y la pareja materialismo-ateísmo. Si nos animamos, podríamos plantear opiniones al respecto.