18 noviembre 2014

El sentido de la vida

Escribir sobre este tema es particularmente complicado. Desde perspectivas existencialistas, cristianas, ilustradas o simplemente pragmáticas, muchos pensadores han escrito sobre el tema, a un nivel abrumador. Sin embargo, daré mi perspectiva.

La vida trasciende al hombre. Eso que nosotros poseemos no es más que un modo de vivir, que a su vez es sólo un modo de la existencia. Si a eso añadimos que las vidas humanas responden a un contexto histórico social, tenemos entonces que la vida tiene muchos sentidos. Es decir, muchos caminos hay en la vida, la idea es animarse a recorrer alguno.

¿Qué camino ha seguido la humanidad en general? Pues un camino de destrucción, conflictividad mediocremente tratada y de mucha indiferencia por el destino de los demás. El egoísmo y el "amor propio" (mal entendido y peor aplicado) nos tiene a los seres humanos de las diversas culturas en jaque, sin demasiadas opciones de enmendar el rumbo.

Otro elemento a considerar es el estado de las tradiciones que seguimos. En nuestro contexto, afectados por el espiritualismo absoluto y el materialismo vulgar, nos posicionamos en extremos peligrosos. Es necesario disuadir a las personas del alejamiento de la vida de la carne, y del apego morboso por lo material. Ni el ascetismo ni la posesividad le están haciendo bien al conjunto de la humanidad. El desprecio por los instintos y por las personas son nidos desde los que se incuban los más grandes delitos de lesa humanidad.

En suma, si queremos definir un sentido universal de la vida (a pesar de las diferencias y los contextos alternos), esto pasa por la coordinación de esfuerzos entre los seres humanos, pasa por hacer de este mundo uno donde prime el amor a la propia naturaleza y el respeto a las personas de manera radical. Sin ello, no hay sociedad moderna, y sin sociedad moderna, no hay futuro para el hombre. Y la vida, mientras tanto, será absurda.

22 octubre 2013

Autobiografía intelectual: ¿qué necesidad hay de retomar el género autorreferencial?


Retomo esta biografía intelectual, despejados los fantasmas de una censura que en estos tiempos (de supuesta apertura) no tiene sentido.

Y es que considero que toda época necesita émulos de Agustín de Hipona. No por la ideología (el cristianismo es un asco), sino por la actitud de defender apasionadamente la nueva posición que uno abraza, cual Mariátegui, de modo convicto y confeso. Ayer fue el catolicismo, hoy es el socialismo.

Agustín de Hipona dejó el maniqueísmo para abrazar el catolicismo, y lo hizo con la intención de servir a la Iglesia de todo corazón. Y lo hizo arrepintíendose de sus elecciones pasadas, afianzándose en la elección del presente. Asumió que sin establecer una contradicción tajante, no se puede avanzar.

Yo no soy Agustín, no soy ningún arrepentido, ni tampoco me golpearé el pecho. Mi pasado es católico, y lo disfruté. Sin embargo, las nuevas circunstancias me obligan, por cuestión de principios, a liquidar teóricamente ese pasado. Hoy soy socialista, quiero servir al pueblo de todo corazón, sin mediaciones sobrenaturales, y percibo los errores del ser católico. Percibo sus hipocresías y desencaminamientos. Sus falsas esperanzas y el hecho de que ayudé a difundirlas y a promover la alienación de las gentes.

En aquel contexto, mi objetivo era bienintencionado (de la misma materia de la que, como dice el viejo dicho, está empedrado el infierno). Incluso en algunos momentos me aproximé al liberacionismo, amor compasivo y evangélico por los pobres. Pero ya sabemos lo que dicen Marx y Nietzsche sobre la perspectiva misericordiosa...

Me quedé en mi etapa escolar, de la primaria y secundaria. Es necesario reflexionar sobre mis reflexiones de la adolescencia post-escolar, es decir, mi nivel preuniversitario. Eso haré en el próximo post.

14 enero 2013

La actitud del cínico y la actitud del pendejo

Se suele calificar de "cínico" a quien no admite una falta cometida, a pesar de lo obvio de su autoría. Por ejemplo, cuando ciertos políticos no admiten que han cometido una traición al pueblo, al tomar decisiones en contra de lo que ofrecieron para ser elegidos. O como la persona que, habiendo prometido exclusividad amorosa a su pareja, luego de ser descubierto recibiendo el cariño de una tercera persona, rechaza la acusación y asegura: "no lo hice voluntariamente". Y también como el machista, homófobo o racista que, al reclamársele haber herido con frases insultantes la susceptibilidad de los grupos a los que desprecia, dice: "he sido malinterpretado".

El cinismo sería pues una forma de autismo emocional, en el cual el culpable dice no ser culpable (y hasta puede convencerse de ello). Una forma de autoengaño, en la que, más que mostrar rechazo a la moral establecida y sus normas antinaturales, se las suele legitimar, al no admitir haberlas quebrantado.

Pero justamente eso no es el cinismo. El cinismo corresponde a una actitud libertaria, surgida desde muy antiguo. Es muy famosa la figura de Diógenes de Sinope, quien para justificar su rechazo de las normas, renunció a todo reconocimiento social y, es más, vivía en la calle y a expensas de los demás. Su apelativo, “el Perro”, se lo pusieron con intenciones despectivas, pero él se lo apropió y lo asumía orgulloso. Es como si hubiese querido decir a los demás: "yo seré un perro, pero aún así soy mucho mejor que ustedes".

Ser un perro. Eso es, literalmente, ser un cínico. La palabra cínico proviene del griego kinikós, que significa canino. ¿Por qué enorgullecerse de ser tal? Teniendo en cuenta que los rivales de Diógenes pensaban en un perro callejero (de esos sucios, hambrientos, parasitados, expuestos al frío y hurgadores de basureros), hay algo fundamental: esos perros no tienen amo. Son, por decirlo así, libres. No tienen que responder a nadie por su comportamiento. No tienen que aprender trucos para agradar. Y lo fundamental: no tienen que enterrar el rabo para disimular una falta cometida.

El verdadero cínico, pues, no le debe nada a la sociedad. No tiene poder, no tiene oficio estable y no quiere engendrar nuevos esclavos de las normas. No tiene nada que perder. No aspira a sacarle nada al orden establecido. Aspira a que algún día todos vivan así, al natural y cuidando de lo necesario, pero mientras llega ese momento, ¿por qué no darse el permiso de realizar en carne propia ese ideal?

Es necesario distinguir la actitud del cínico con las sinvergüencerías del incoherente que exige, pero no quiere ser exigido (que exige poder, pero no quiere ser exigido a defender al pueblo que lo eligió; que exige compromiso amoroso, pero no quiere ser exigido a ser leal; que exige respeto y reconocimiento, pero no quiere ser exigido a abandonar la discriminación). A esos los llamaremos simplemente pendejos.

15 octubre 2010

El positivismo tecnocrático y su propuesta reformista: el caso de Vicente Villarán

Esta ponencia fue presentada originalmente en el IX Fórum de Interpretación Filosófica de la Realidad Peruana, realizada en la Universidad Nacional Federico Villarreal, el 15 de octubre de 2010.

Los tecnócratas, adjetivo que se adjudica a los técnicos y asesores “no políticos” de los funcionarios públicos, se jactan de su influencia solapada en las decisiones de los gobiernos. Asimismo, declaran ser los garantes de la “estabilidad” de un Estado, y consideran que, mientras los políticos profesionales se dedican a dar la cara y hacer labores meramente representativas, son ellos los que posibilitan, con sus opiniones “técnicas”, los verdaderos procesos de reforma de la sociedad y su camino al desarrollo. En el Perú, pensadores como el positivista Manuel Vicente Villarán Godoy defendieron la idea de que los profesionales se desarrollen más en sectores productivos que en oficinas burocráticas. La presente ponencia trata de establecer una relación entre el pensamiento de Villarán y las ideas y mitos de los tecnócratas contemporáneos. Leer más>>>

09 abril 2010

Ateísmo y escepticismo

¿Un ateo puede ser escéptico? Ese es un tema problemático.

No dudo de la astucia de quienes asumen el escepticismo. Etimológicamente, escepticismo viene de "skepsis" que significa estado de duda o investigación permanente. Es una manera histórica y elegante de no tomar posición sobre una diversidad de temas. Con ella, los escépticos ello han tenido una influencia social considerable, sobre todo en los círculos intelectuales que identifican objetividad con neutralidad.

Mi crítica al escepticismo es la siguiente: cuando dividimos la humanidad en dos, uno de los escépticos y otro de los dogmáticos (o lo que es lo mismo, uno de los lúcidos y otro de los ignaros), no estamos sino recayendo en los viejos dualismos metafísicos que son reflejo de la división social de clases. Ello no pasaría de ser una opción personal si es que no se insertase en las luchas políticas de nuestro tiempo.

No considero que el escepticismo sea parte de una postura progresista. Tampoco estoy de acuerdo con quienes afirman que el ateísmo pueda tener bases escépticas, o que explícitamente defienda alguna filosofía. Ya he escrito en otro lado acerca de eso.

Sobre quienes consideran que el ateísmo consiste en una posición filosófica, habría que acotar que la condición atea es una forma de vida, no un sistema jerarquizado de ideas. El ateísmo es una actitud vinculada intrínsecamente al materialismo. En todo caso, si la intención es establecer justificaciones racionales para decisiones prácticas, estas deberían situarse a un cuestionamiento y problematización de la postura materialista.

Considero importante establecer una discusión filosófica entre quienes estén interesados en desarrollar estos temas. Existe una especie de "competencia de dobles" entre la pareja escepticismo-agnosticismo y la pareja materialismo-ateísmo. Si nos animamos, podríamos plantear opiniones al respecto.

24 marzo 2010

Las coordenadas para la interpretación de todo pensamiento

¿Cómo entender a un pensador? Para responder dicha pregunta, nos basamos en la metodología clásica (no por ello tradicional) que ha sido desarrollada en el horizonte teórico-práctico del materialismo dialéctico. En ese sentido, es importante tener en cuenta el entramado de relaciones sociales y factores materiales en el cual se desenvuelve el pensamiento de un autor, es decir, la práctica social. Hay que tener en cuenta que, a lo largo de la historia de la filosofía y del pensamiento, este proceso se desenvuelve en el contexto de la lucha de clases.

En ese sentido, consideramos que muchos de los defectos del pensamiento (sobre todo en los países semifeudales y semicoloniales como el Perú) están vinculados a la estructura clasista de la sociedad, y que para superarlos hay que cambiar dichas estructuras y, desmontar todas sus justificaciones en el plano ideológico y metodológico.

Consideramos, pues, que

1) si bien el origen socio-económico y diversos factores actitudinales son importantes para entender la obra intelectual de un individuo, estos no son determinantes al cien por ciento, ya que el proceso histórico-social en el que se encuentra involucrado dicho individuo lo va empujando a asumir una posición de clase, que no necesariamente está vinculado a los intereses del grupo social en el que se surge.

Tenemos así, por ejemplo, a trabajadores humildes que aspiran a convertirse en grandes empresarios, o en autodenominados “dirigentes populares” que no se preocupan por conocer los intereses de las masas. Pero también existen individuos que, a pesar de su extracción clasemediera o pequeño burguesa, o de sus tradiciones religiosas y/o liberales, comprenden que el desarrollo social va de la mano con una mayor organización del desarrollo del proletariado, y toman posición a favor de su concepción y de sus intereses, con los cuales se compenetran cada vez con mayor profundidad. Por lo tanto, no existe un determinismo del origen de clase (el caso paradigmático de esta afirmación es la vida de Engels).

2) otro aspecto a considerar previamente es la línea teórico-ideológica que asume un pensador, una vez supuesta su posición de clase. Esto ha sido ampliamente desarrollado. Las opciones e intereses de un individuo lo empujan a asumir una concepción del mundo y, por ende, a una ideología.

Por ejemplo, un individuo que, en su ruta de vida, orienta su praxis hacia objetivos individualistas, puede adoptar conscientemente una ideología liberal, y actuará (como decía Lenin) mediado por sus intereses inmediatos, enmarcado en una concepción metafísica de la realidad, considerando aisladamente que su yo es lo más importante. O camuflará su pensamiento, tal vez llenará su boca con los términos más progresistas y "radicales" pero su misma praxis mostrará que sus fines son puramente arribistas y pragmáticos. Por el contrario, un individuo que toma posición a favor de las clases oprimidas, está en capacidad de asumir una ideología vinculada al desarrollo de un pensamiento crítico y dialéctico, y mostrar conscientemente una filiación con lo que Lenin llamó los intereses objetivos de las clases populares.

3) finalmente, la ideología adoptada por un individuo, asumida "orgánicamente" (si nos expresamos con un término caro a Gramsci), lleva a la necesidad de elaborar estrategias y tácticas de acción práctica. Y esto implica la asunción de un método de análisis de la realidad, que lleva al individuo que ha abrazado los intereses de una clase, a asumir una moral y un proyecto político vinculado a defender conscientemente dichos intereses.

Es este aspecto mediante el cual, por ejemplo, observamos a individuos que, tomando posición por los grupos de poder en la actual sociedad y adoptando una ideología liberal, asumen una moral individualista, con un método orientado a defender las estructuras tradicionales de defensa de la propiedad privada sobre los medios de producción. Esto es, métodos tendientes a controlar el avance del proletariado, o a desarticularlo. En esta línea, encontramos a individuos que, movidos por razones emocionales o de resentimiento (por una moral de esclavos –y no de productores), desarrollan un método anarcoide y panfletario, analizando la realidad en función de un papel "dirigente" que el pueblo organizado no le ha dado.

Sin embargo, en el polo opuesto, encontramos a individuos que tomando posición a favor de las clases populares y asumiendo una ideología crítica, desarrollan un método vinculado al análisis de las relaciones sociales en un determinado momento histórico señalando sus contradicciones, con miras a la transformación de las condiciones objetivas y subjetivas que posibilitan el actual sistema, construyendo así el hombre nuevo. Este es el método iniciado por Marx y Engels.

___ ... ___

En resumen, es necesario estudiar, en un pensador, su origen socioeconómico y hasta su biografía personal, sí, pero es mucho más importante analizar cómo, en su proceso de desarrollo, va tomando posición a favor de una ciase social, que lo lleva en ciertos casos a asumir un sistema de conceptos con los que concibe la realidad en general, y una serie de procedimientos que lo llevan a analizar la realidad en concreto.

Es por ello que, para entender a un pensador, es importante conocer su posición de clase, su ideología y su método. Sin embargo, una actitud no dogmática frente a esta necesidad nos llama a subrayar que no se puede dejar de considerar el proceso de desarrollo de cada individuo, estudiando sus influencias y determinaciones derivadas de su vida en sociedad, en el cual justamente se desencadena todo ese conjunto de aspectos mencionados más arriba. Dichos estudios requieren de mucha vinculación con la realidad concreta, y un tratamiento correcto de las contradicciones que en ella se originan. Esto implica dejar de lado el culto a los libros, y hacer de nuestras ideas una guía para la acción. En este proceso, "quien no ha investigado, no tiene derecho a opinar".

22 noviembre 2009

Las paradojas de la tolerancia: un ejemplo práctico

Se equivocan los que consideran que ser tolerante tiene, necesariamente, un "efecto dignificante" para el ser humano. Yo lo vincularía más a una actitud de indiferencia frente a una problemática concreta, actitud que ciertamente puede llegar a ser inmoral. Por ejemplo, ser tolerante frente a la injusticia social no me dignificaría, sino que me degradaría.

No tiene sentido, pues, volverse un predicador de la tolerancia por la tolerancia misma. La tolerancia es siempre relativa, nunca absoluta ni valiosa por sí misma. La práctica de la tolerancia no debe hacer perder los principios de acción para transformar la sociedad.

Las fotos que incluyo al final de este post, sirven como ejemplo práctico de lo escrito líneas arriba. Fueron tomadas hoy (gracias al teléfono celular de mi hermano, David Ramos) en el barrio en el que vivo, Salamanca de Monterrico, que pertenece al distrito limeño de Ate. Desde hace cuatro meses han ido proliferando pintas neonazis en sus principales calles. Y nadie ha hecho nada por denunciarlas. Lo grave es que las propias autoridades locales tampoco han hecho nada para borrarlas o investigar quiénes son sus autores.

No importa que los que hayan hecho esas pintas sean delincuentes comunes (algunos indicios apuntan a esa conclusión). Lo que preocupa es que los vecinos de Salamanca, desde hace varias semanas, parecen coexistir "pacíficamente" con estos símbolos fascistas. La tolerancia, entendida como valor absoluto, se abraza aquí con la indiferencia, y refleja una fuerte anomia en este sector de la sociedad limeña, como muestra estadística de lo que ocurre en el resto de la ciudad.

Recuerdo que, cuando me enteré de la existencia de estas pintas, expresé mi indignación en una entrada de mi cuenta de twitter. Lamentablemente, poco pude hacer aparte de esto. Pero, definitivamente, no puedo seguir siendo "tolerante" frente a esta situación. Creo que, ahora que estoy a punto de mudarme al populoso distrito de San Juan de Lurigancho (donde iniciaré mi vida matrimonial), lo menos que podía hacer era publicar este post. Aquí las fotos:


Pinta en la Av. Terpsícore 140, a cuatro lotes de mi casa


Pinta en el cruce de la Av. Separadora Industrial con la calle Plutón

Pinta en la calle Hefesto 570, junto a un mercadillo de la zona

Pinta en el cruce de la cda. 9 de la Av. Los Quechuas con la Av. Terpsícore, cerca del
templo católico "Nuestra Señora de la Esperanza" (que, en la imagen, está al fondo)
Pinta en el cruce de la Av. Euterpe y la calle Atenea, a poca distancia
del "Mariscal Toribio de Luzuriaga", colegio público donde estudié


Pinta en el cruce de la Av. Terpsícore con la calle Amotape. Nótese
como el carro de vigilancia pasa sin darle mayor importancia a esos símbolos

Pinta en la Av. Los Quechuas 1401, cerca del cruce con la
Vía de Evitamiento, una de las autopistas centrales de Lima


Pinta en el cruce de la Av. Los Quechuas con la Vía de Evitamiento,
en una caseta del servicio de vigilancia del distrito de Ate