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18 junio 2009

El "caso Bagua" y la fuerza actual de los movimientos sociales en el Perú

El 11 de junio, en el centro de Lima, sentí en carne propia el desprecio que el Estado tiene hacia toda forma de pensamiento y praxis divergente. Una agresiva represión policial atacó a la multitudinaria manifestación convocada en solidaridad con las luchas populares en la Amazonía. Pero esa sensación, estoy seguro, es incomparable a la de quienes son directamente perjudicados por las ambiciones de poder de las clases dominantes.

Esto me lleva a reconocer algo. Los que, formando parte de la pequeña burguesía, y que a pesar de ello tenemos una filiación proletaria, muchas veces, disvariamos. Nuestra conciencia se desdobla entre la necesidad de afiliarnos a toda causa popular y el deseo de, paralelamente, no perder nuestras actuales condiciones de vida. Por ello a veces no pasamos del discurso bienintencionado.

Algunos hemos completado el salto de una comprensión mítica del mundo a una comprensión racional. Pero el salto decisivo, el salto hacia la práctica, está en agenda pendiente. Nos refugiamos en la ortodoxia y no la transformamos en ortopraxis. Es el dilema de quienes no experimentamos el real estancamiento social de nuestro país, y buscamos mejores condiciones de vida bajo las premisas del sistema. Hay una fuerte ignorancia de la dialéctica social.

Por ello, mi profunda admiración frente a lo que ocurre en la coyuntura política actual. Los movimientos sociales de todo el Perú, con su amplia capacidad combativa, han hecho retroceder al Estado neoliberal, ese que no ha sabido incluirlos, porque su misma esencia repele la concretización de todo poder popular. Y que, sin escrúpulos, generó el genocidio del 5 de junio en Bagua, cuyas reales dimensiones aun están por conocerse. Con ese hecho, se ganó el repudio masivo del pueblo y de la comunidad internacional. Como era de esperarse, la lucha por preservar los recursos naturales y el medio ambiente no cesó por ello, ni se dejó amedrentar por el ataque irracional de los medios afines al sistema.

La derogación de las "leyes de la selva", finalmente, se ha dado. Se impuso lo moral sobre lo legal: el Congreso ha reconocido (por lo menos temporalmente) la imposibilidad de, sin resistencia, hacer ingresar al capital imperialista para explotar los recursos de la Amazonía peruana. Sin embargo, no hay que bajar la guardia. Los grupos de poder planifican nuevas maneras de incursionar y derribar los intereses populares. Pero el pueblo es combativo, y no dudará en seguir mostrando coherencia política en torno a la defensa de sus principios.

07 abril 2009

Condenado Fujimori, condenado el Estado peruano actual

Hoy sentenciaron, en primera instancia, al sujeto cuya máxima “hazaña” fue consolidar las bases del neoliberalismo en el Perú. Alberto Fujimori, un incapaz moral (hasta el Congreso, lleno de personajes de su calaña, le atribuyó ese adjetivo cuando éste cometió la cobardía de renunciar por fax, en el 2001), ha sido señalado como responsable mediato de crímenes contra el pueblo, perpetrados a alumnos de la Universidad de la Cantuta y a habitantes del populoso distrito de Barrios Altos. Le han puesto 25 años de prisión.

Fujimori (junto con sus comparsas Montesinos y Hermoza) representó el rostro más descarado de la democracia formal, con libertades abstractas repartidas por todos lados (parecidas al “todos somos hijos de dios” feudal), acompañadas de matanzas y genocidios contra la población armada o desarmada, subversiva o despolitizada. Creyeron que su proyecto iba a durar mucho, pero el pueblo organizado tumbó sus sueños de papel.

Celebro, en ese sentido, el simbolismo propio de confinar a este ex-jefe de Estado a una reclusión que, de ser efectiva, lo tendrá el resto de su vida útil tras las rejas. Quienes, con mucho voluntarismo, luchamos -a pesar de nuestra poca formación política- junto a hombres y mujeres conscientes para sacudir el fantasma del fascismo descarado en nuestro territorio, no podemos sino alegrarnos.

Sin embargo, cabe hacer una atingencia: esta sentencia significa para el proletariado peruano el reconocimiento de todas sus luchas contra la estructura estatal de la República del Perú, afín a las clases empresariales. Es una validación, fuera de anarquismos, de los reclamos por un Estado gobernado por los obreros y los campesinos, donde el capital se subordine al trabajo.

Los 90s (la verdadera “década perdida”) dejan, pues, y a pesar de todo, grandes lecciones para quienes van comprendiendo que el imperialismo deja chicos a los mitos religiosos del infierno. En un texto anterior, escribí que luego de la caída de Fujimori, debe seguir la del neoliberalismo. Efectivamente, la sentencia de hoy deja abierta las puertas para un gran debate sobre la viabilidad de un sistema que sólo ha logrado la agudización de la pobreza y la alienación entre las masas.

Los mismos partidarios de Fujimori (por lo general, personas que extrañan las políticas asistencialistas de su gobierno) lo han dicho: la condena de su líder sienta la posibilidad de abrir procesos judiciales contra los funcionarios de los gobiernos de los ochentas, donde se cometieron muchísimos genocidios premeditados, de la misma crueldad que los que afectaron a los familiares de los asesinados en la década pasada.

Muy probablemente, de ratificarse la sentencia (de aquí a cuatro meses), la “venganza” de los fujimoristas incluya el apoyar la esperada reapertura de los litigios judiciales contra el actual presidente García, acusado de ordenar matanzas de subversivos reos y de campesinos en su primer gobierno. Es así que, haciendo uso de argumentos ad baculum, los simpatizantes del japonés que gobernó para la oligarquía peruana anuncian el harakiri del Estado burgués que nos oprime.

06 noviembre 2007

8nov2007: GRAN JORNADA NACIONAL DE LUCHA


Las centrales obreras y campesinas han convocado para este jueves 8 de noviembre de 2007 a una Gran Jornada Nacional de Lucha. La cita, en Lima, es en la Plaza Dos de Mayo, desde las 10 y 30 am.

Se dará así un paso más en la lucha por la necesaria transformación de la realidad social. Mientras que desde lo mediático se busca distraer con cortinas de humo y falsa información (y mientras Alan García trata de descalificar falazmente a todo opositor tildándolo de "comunista"), en el Perú un gran frente exige cambios sustanciales en el ámbito democrático y nacional.

Hay que apoyar esta iniciativa. Sin luchas no hay progreso.

27 septiembre 2007

Carta a Fujimori

Recuerdo aquél día -luchando contra el régimen que representas, bregando contra la estructura infame que ayudaste a construir-, el aproximarse lento y sádico de una bomba lacrimógena. Tu perro (o polícia, da lo mismo) tenía órdenes de apuntar a todo aquel que protestase. Una puerta se abrió, evitando que me capturasen. Por la televisión, vi personas que corrieron menor suerte, siendo apresadas, bombardeadas, golpeadas.

¿Creías que nos íbamos a quedar callados? ¿O que íbamos a salir a las calles para aclamarte con alegría? No éramos parte de tus turbas lumpenescas. No necesitábamos de tus migajas, con las que intentabas suscitar en algunos una filiación masoquista. Tampoco las necesitamos ahora.

Ahora, estás en prisión. Y sigues envejeciendo. Tu rostro está lleno de arrugas múltiples, una por cada crimen. Cada pliegue abre la posibilidad de que se abran muchos más, reflejando tu prontuario de una manera más objetiva. Es así que se irán descubriendo cada vez más tus tropelías.

Se ha luchado por esto, y se debe seguir luchando. A pesar del poder judicial, a pesar de la criminalización de las protestas. A pesar de todo lo que provocaste junto con tus secuaces, corrupto. Después de tu caída, la del neoliberalismo.

07 julio 2007

Los actuales conflictos sociales

La dinámica de la sociedad va agudizando sus contradicciones. Progresivamente, las capas populares de nuestro país van tomando mayor conciencia de su problemática. Frente a un gobierno neoliberal (que censura hasta el arte social) no cabe ya la pasividad. Es necesaria la protesta.

La huelga de maestros, los paros regionales, la huelga minera. Son retratos de una situación conflictiva que se desembalsa y abre esperanzas de un futuro distinto, como superación del presente.

La consigna "¡Proletarios, uníos!" retumba en el escenario actual, en el que nadie medianamente consciente puede asumir la mera función de espectador. Mientras los hermeneutas y posmodernos dicen: dejémonos transformar por la realidad (Gadamer), los progresistas de todas las líneas, en un frente único, decimos: ¡transformemos la realidad, hay un camino que exige esfuerzos, pero promete satisfacciones!

Luchar, fracasar, volver a luchar, fracasar de nuevo, volver otra vez a luchar, y así hasta la victoria...