27 julio 2009

Resumen de "Por qué no soy cristiano" de Bertrand Russell

Este es un resumen del texto "Por qué no soy cristiano" de Bertrand Russell, extraído del compilatorio del mismo nombre, que contiene artículos del filósofo inglés sobre la religión (Barcelona, Edhasa, 1979).

La trayectoria de Bertrand Russell es admirable. A pesar de estar en la línea del pensamiento analítico, su activismo político y su coherencia moral lo hacen digno de figurar entre los más grandes exponentes de la filosofía del siglo XX.

Este resumen servirá de base para un próximo ensayo autobiográfico, que proyecto llamar "Por qué ya no soy cristiano", en homenaje al gran filósofo inglés.

Francisco Ramos - Resumen de "Por qué no soy cristiano" de Bertrand Russell

26 julio 2009

Centralizando las ideas, afinando la puntería

Anuncio que he cancelado mi blog "Reflexión o Barbarie", para subordinarlo al presente blog. Sin embargo, transcribo en este espacio la única entrada que tuvo esa bitácora (publicada el 11 de diciembre de 2008), que aún suscribo completamente:

Ya decía en una ocasión, que es importante tratar de pensar por sí mismo, aunque sea a partir de balbuceos. La aparente puerilidad del que acaba de descubrir las mieles del pensamiento crítico, y su entusiasmo inicialmente improductivo, se transformarán poco a poco en su opuesto: una reflexión poderosa, siempre y cuando se intente vincular nuestro pensamiento a la realidad, de la misma manera que esta realidad ha engendrado nuestro pensamiento.

Es una empresa que exige el mayor rigor posible. Obviamente, no pretendo ser "imparcial" (dicho estado es imposible de ser logrado por nuestra naturaleza social). Pretendo de darle una mayor fuerza a mis ideas, ligándolas a los intereses objetivos del pueblo y de las grandes mayorías. Deslindo de plano, por tanto, de toda corriente de relativismo falsamente posmoderno (bajo el que se escudan incluso los sectarismos más repugnantes) y me auno a los esfuerzos por comprender mejor la realidad desde una perspectiva materialista crítica y aplicada.

Mientras en otro de mis blogs planteo algunas apreciaciones subjetivas sobre ese proceso de desarrollo, aquí trataré de plasmar algunos pequeños e iniciales resultados. Espero poder conseguirlos (y someterlos a la crítica general) en el mediano plazo.
El 2 de febrero de 2009, David Ventura, un compañero y amigo, comentó a este texto:
De un tiempo a éste, he notado un cambio muy extraño en tu discurso, mi estimado Francisco. Cambio tan extraño que se me hace difícil entender cómo un estudiante de filosofía que pretende manejar un blog "serio" (pienso que es serio ¿no?) suelta frases tan oscuras y ambiguas libremente.

Si tu intento es "reflexionar rigurosamente" ¿Cómo es eso de que la realidad engendra al pensamiento? ¿De qué manera tus motivos personales de estudio se vinculan con los intereses del pueblo? y ¿cuales son los intereses del pueblo?. Tu argumentación es tan segura pero tan segura que terminas por caer en el mismo error que tu increpas en los demás, es decir, en una lectura y un discurso dogmáticos.

Hay un tufillo populista y panfletario en tu blog. Si ello fuera un blog terapeútico para aquellos que ven en el discurso politiquero un remedio a sus transtornos, ten por seguro que mi comentario estaría de más. Empero, como piensas estudiar a Marx y Mariategui, sería bueno que recuerdes que ellos no son más que parte de un proceso, que son más importantes e interesantes como herramientas para el pensar crítico que como doctrinas cuasi religiosas, solo así tal vez se logre algún tipo de cambio con respecto a la condición humana actual. Toma esto como un comentario Francisco, en aras de fomentar una polémica "sana". Cuidate.
Y yo respondí, al día siguiente:
David: muchas gracias por el comentario, pues considero que, viniendo de ti, son reflejo de una sincera preocupación.

Antes de responderte tengo que autocriticarme públicamente por no tener actualizado este blog, que era el ofrecimiento inicial (por lo menos una entrada cada quince días). Las labores cotidianas son absorbentes a veces. Y, a la vez, todavía tengo pendiente acabar con el diletantismo.

Algunos precisiones necesarias:

A propósito de mi interés por vincular mi pensamiento a la realidad, escribo que esto se dará "de la misma manera que esta realidad ha engendrado nuestro pensamiento". Con ello quiero decir que pienso que nuestra estructura mental es fruto del desarrollo de la evolución de la naturaleza material. Así de simple, pero no confundir con el simplismo.

También escribo que "pretendo darle una mayor fuerza a mis ideas, ligándolas a los intereses objetivos del pueblo y de las grandes mayorías". Con ello quiero decir que no concibo mi pensar como un ejercicio de libertad absoluta. Tampoco soy determinista; sin embargo, no puedo negar mis orígenes, y tampoco la clase en la que tú y yo hemos surgido. Por ello, no puedo sino establecer un vínculo de reciprocidad, y tomar posición a favor de los intereses de mi clase social, esforzándome por ligar mi pensamiento a sus objetivos estratégicos.

Ahora, me pides que aclare: ¿cuáles son los intereses del pueblo? Antes de responderte, quisiera explicar lo que entiendo por "pueblo": es el proletariado y el campesinado, y todos los que toman posición a favor de ellos. Como comprenderás, sus intereses inmediatos son instrumentales: conseguir el control de esta sociedad, venida abajo por la mediocridad dirigencial de las actuales clases dominantes. Pero sus intereses objetivos son más profundos: desarrollar nuevos paradigmas de organización estructural y superestructural (o sea, en el ámbito económico y en el cultural) que reemplacen los viejos y caducos modelos provenientes del pensamiento moderno, y su egotismo subjetivista (que, obviamente, tienen como transfondo los intereses de clase de la burguesía)...

Espero que estas afirmaciones (que "ojalá" hayan cumplido la función de aclaración) puedan hacerte comprender que no quiero tener nada que ver con los dogmas tradicionales. Por otro lado, el hecho de que intente "reflexionar rigurosamente" no implica que quiera dejar de tener convicciones fuertes. El asunto es, como tu insinúas, evitar el panfletarismo. Y en esa línea voy. Pero si hay que ponerlo en cuestionamiento todo, obviamente también harán cola, de manera obligatoria, dichas convicciones personales. Hace tiempo que mi mente necesita una buena depuración de ideas erróneas. Pero primero debo identificarlas.

Gracias nuevamente por comentar la entrada inicial de este blog.
Como insinúa el título de este post, el objetivo de la decisión ya señalada es centralizar mis ideas en un solo espacio, que facilite el acceso a las mismas a quienes quieran apoyarme con sus críticas.

28 junio 2009

La derecha dinosáurica contraataca desde Honduras

Lamentablemente, en Honduras, con un presidente (Manuel Zelaya) dispuesto a llevar adelante una consulta popular para desarrollar cambios democráticos en ese país, acaba de ocurrir un golpe de Estado. Las milicias, orientadas por intereses ultraconservadores, ha realizado un viraje al fascismo, y anulado el referéndum que se iba a realizar el día de hoy. Han secuestrado al presidente y lo han deportado.

En los medios alternativos, me entero con indignación que, además, están cortando la energía en ese país, para dejarlo incomunicado y que el pueblo no se entere de los sucesos que se viven en su territorio.

La derecha dinosáurica contraataca. Los labios de todos los individuos que conforman los grupos reaccionarios en Latinoamérica destilan saliva negra, saboreando cómo sus sueños de retroceder al pasado se realizan en esta nación. Como sabemos, los herederos de los Morales Bermúdez, de los Videla, de los Pinochet y de los Stroessner aspiran a retomar las dictaduras fascistas que sufrimos el siglo pasado.

Frente a ello, se hace necesario un frente común de todas las fuerzas democráticas de Latinoamérica, para condenar este hecho, y exigir que se retome el proceso de cambios en ese país. Los hondureños no pueden quedar desamparados. Esto puede suceder también en nuestros pueblos.

18 junio 2009

El "caso Bagua" y la fuerza actual de los movimientos sociales en el Perú

El 11 de junio, en el centro de Lima, sentí en carne propia el desprecio que el Estado tiene hacia toda forma de pensamiento y praxis divergente. Una agresiva represión policial atacó a la multitudinaria manifestación convocada en solidaridad con las luchas populares en la Amazonía. Pero esa sensación, estoy seguro, es incomparable a la de quienes son directamente perjudicados por las ambiciones de poder de las clases dominantes.

Esto me lleva a reconocer algo. Los que, formando parte de la pequeña burguesía, y que a pesar de ello tenemos una filiación proletaria, muchas veces, disvariamos. Nuestra conciencia se desdobla entre la necesidad de afiliarnos a toda causa popular y el deseo de, paralelamente, no perder nuestras actuales condiciones de vida. Por ello a veces no pasamos del discurso bienintencionado.

Algunos hemos completado el salto de una comprensión mítica del mundo a una comprensión racional. Pero el salto decisivo, el salto hacia la práctica, está en agenda pendiente. Nos refugiamos en la ortodoxia y no la transformamos en ortopraxis. Es el dilema de quienes no experimentamos el real estancamiento social de nuestro país, y buscamos mejores condiciones de vida bajo las premisas del sistema. Hay una fuerte ignorancia de la dialéctica social.

Por ello, mi profunda admiración frente a lo que ocurre en la coyuntura política actual. Los movimientos sociales de todo el Perú, con su amplia capacidad combativa, han hecho retroceder al Estado neoliberal, ese que no ha sabido incluirlos, porque su misma esencia repele la concretización de todo poder popular. Y que, sin escrúpulos, generó el genocidio del 5 de junio en Bagua, cuyas reales dimensiones aun están por conocerse. Con ese hecho, se ganó el repudio masivo del pueblo y de la comunidad internacional. Como era de esperarse, la lucha por preservar los recursos naturales y el medio ambiente no cesó por ello, ni se dejó amedrentar por el ataque irracional de los medios afines al sistema.

La derogación de las "leyes de la selva", finalmente, se ha dado. Se impuso lo moral sobre lo legal: el Congreso ha reconocido (por lo menos temporalmente) la imposibilidad de, sin resistencia, hacer ingresar al capital imperialista para explotar los recursos de la Amazonía peruana. Sin embargo, no hay que bajar la guardia. Los grupos de poder planifican nuevas maneras de incursionar y derribar los intereses populares. Pero el pueblo es combativo, y no dudará en seguir mostrando coherencia política en torno a la defensa de sus principios.

05 junio 2009

Genocidio en la amazonía peruana


Me acabo de enterar de la lamentable noticia de la represión de la que han sido objeto los colectivos amazónicos del Perú, en su lucha por que se derogue la ley que oferta sus tierras al mejor postor y/o expoliador. Según fuentes directas, más de 20 manifestantes muertos. Según el gobierno, sólo 3. También hay policías muertos, y hasta periodistas. Se cuentan por decenas los heridos.

Aunque hubiera sido un solo muerto, resulta vergonzosa la falta de manejo del gobierno ante este problema social. No hay duda de que las "estrategias" de resolución de conflictos del Estado peruano no cesan de ser indiscriminadamente mortíferas. Quiero declarar mi abierto deslinde frente a estos métodos sanguinarios. El pueblo nunca dejará de repudiar hechos como el de hoy.

07 abril 2009

Condenado Fujimori, condenado el Estado peruano actual

Hoy sentenciaron, en primera instancia, al sujeto cuya máxima “hazaña” fue consolidar las bases del neoliberalismo en el Perú. Alberto Fujimori, un incapaz moral (hasta el Congreso, lleno de personajes de su calaña, le atribuyó ese adjetivo cuando éste cometió la cobardía de renunciar por fax, en el 2001), ha sido señalado como responsable mediato de crímenes contra el pueblo, perpetrados a alumnos de la Universidad de la Cantuta y a habitantes del populoso distrito de Barrios Altos. Le han puesto 25 años de prisión.

Fujimori (junto con sus comparsas Montesinos y Hermoza) representó el rostro más descarado de la democracia formal, con libertades abstractas repartidas por todos lados (parecidas al “todos somos hijos de dios” feudal), acompañadas de matanzas y genocidios contra la población armada o desarmada, subversiva o despolitizada. Creyeron que su proyecto iba a durar mucho, pero el pueblo organizado tumbó sus sueños de papel.

Celebro, en ese sentido, el simbolismo propio de confinar a este ex-jefe de Estado a una reclusión que, de ser efectiva, lo tendrá el resto de su vida útil tras las rejas. Quienes, con mucho voluntarismo, luchamos -a pesar de nuestra poca formación política- junto a hombres y mujeres conscientes para sacudir el fantasma del fascismo descarado en nuestro territorio, no podemos sino alegrarnos.

Sin embargo, cabe hacer una atingencia: esta sentencia significa para el proletariado peruano el reconocimiento de todas sus luchas contra la estructura estatal de la República del Perú, afín a las clases empresariales. Es una validación, fuera de anarquismos, de los reclamos por un Estado gobernado por los obreros y los campesinos, donde el capital se subordine al trabajo.

Los 90s (la verdadera “década perdida”) dejan, pues, y a pesar de todo, grandes lecciones para quienes van comprendiendo que el imperialismo deja chicos a los mitos religiosos del infierno. En un texto anterior, escribí que luego de la caída de Fujimori, debe seguir la del neoliberalismo. Efectivamente, la sentencia de hoy deja abierta las puertas para un gran debate sobre la viabilidad de un sistema que sólo ha logrado la agudización de la pobreza y la alienación entre las masas.

Los mismos partidarios de Fujimori (por lo general, personas que extrañan las políticas asistencialistas de su gobierno) lo han dicho: la condena de su líder sienta la posibilidad de abrir procesos judiciales contra los funcionarios de los gobiernos de los ochentas, donde se cometieron muchísimos genocidios premeditados, de la misma crueldad que los que afectaron a los familiares de los asesinados en la década pasada.

Muy probablemente, de ratificarse la sentencia (de aquí a cuatro meses), la “venganza” de los fujimoristas incluya el apoyar la esperada reapertura de los litigios judiciales contra el actual presidente García, acusado de ordenar matanzas de subversivos reos y de campesinos en su primer gobierno. Es así que, haciendo uso de argumentos ad baculum, los simpatizantes del japonés que gobernó para la oligarquía peruana anuncian el harakiri del Estado burgués que nos oprime.

25 marzo 2009

Benedicto XVI y el Sida: el Papa yerra de nuevo


Incluso remontándome a mis más oscuras épocas de católico franciscano-carismático (una extraña forma de emotivismo protestante, avalada por la Iglesia) no extraigo recuerdos en los que haya podido conciliar, dentro de mi antiguo teísmo, con la idea de la infalibilidad papal.

Con mucha mayor razón, en mi etapa más estable de catolicidad (cuando portaba una fe franciscano-liberacionista), nunca pude tragarme la farsa que parlotea en torno a la imposibilidad de equivocarse del Papa. No se adecuaba a mi tendencia aggiornizante ("modernista" le llamarían algunos tradicionalistas fanáticos). Recuerdo que le decía a mi madre que, si la Iglesia anulaba el celibato sacerdotal, yo no hubiera tenido ningún problema de ingresar a un seminario de formación teológica. Y también guardo en mi memoria que me repugnaba (como lo sigue haciendo ahora) la estupidez discriminatoria de los jerarcas del Magisterio hacia el sexo femenino, que le impedía el acceso al sacerdocio, bajo la excusa de que "Cristo no llamó a mujeres entre sus discípulos".

En aquel tiempo (bíblica frase) gustaba más de la propuesta de las comunidades eclesiales de base, y de la Teología de la Liberación. Un especial recuerdo tengo del sacerdote capuchino Miguel Rojas, un pujante líder del templo "Virgen de la Familia" (ubicado en la urbanización de La Campiña, en el distrito limeño de Chorrillos), que sabía tomar elementos de la doctrina cristiana en favor del fortalecimiento de las organizaciones populares de aquel barrio, donde me desarrollé labores de dirigente juvenil parroquial.

El padre Miguel hacía uso de su autoridad para barrer con las diversas argollas que lucraban con la religiosidad de la población. Ya sean hermandades, coros, catequistas o misioneros, pasaba a retiro a quienes, por querer seguir disfrutando del presupuesto parroquial, se negaban a adoptar la espiritualidad franciscana originaria, y se rodeaba de quienes, por convicción, servían al "pueblo de dios". Todo ello, sin temer acusaciones de ser demasiado "político".

En uno de sus últimos sermones, denunció la actitud discriminadora del Arzobispado de Lima (dirigido por Monseñor Cipriani), que ordenó cerrar el servicio de acolitado femenino. Es decir, las mujeres no podían ni ayudar al sacerdote a hacer las ceremonias de culto religioso. "Vendrán tiempos de mayor justicia", expresó valientemente el único sacerdote que admiro hasta la actualidad. Lamentablemente, el padre Miguel pronto fue reemplazado por curas más tradicionales, que redujeron el trabajo de base a una labor burocrática que bloqueba toda innovación e iniciativa popular. Supe que lo mandaron lejos del Perú. Pero no he vuelto oir de sus actividades.

Desde entonces, mi vida ha dado giros radicales, saltos cualitativos. Mi religiosidad ha variado, pero mis deseos de servir al pueblo sigue intacta. Ya no creo en la existencia de dioses, ni siento dependencia de utópicos seres sobrenaturales. Mis convicciones más fuertes están vinculadas a la necesidad de aportar a la transformación de la sociedad actual, de un nuevo mundo posible.

Todo este preludio viene a cuento para manifestar mi indignación ante las frases de Benedicto XVI en África, durante su gira a Camerún (17-20 marzo 2009) y Angola (20-23 marzo 2009). El primer día de su gira, en Yaundé, afirmó que el Sida "no se puede superar con la distribución de preservativos" y que, por el contrario, éstos "aumentan los problemas". Y se ha atrevido a proponer las viejas soluciones a la pandemia: exclusivismo sexual (monogamia), o abstinencia, abstinencia y más abstinencia. Esto (que el Papa llama "humanización de la sexualidad"), ha sido dicho en un continente donde se padece el 63% de casos de personas infectadas por el VIH a nivel mundial.

El Papa actualmente reinante (que tiene un "palmarés" de hechos lamentables, que incluyen discursos azuzadores de la violencia religiosa, conciliaciones con los sectores fascistas de la Iglesia, y la exaltación del sufrimiento y la agonía contra todo sentido común) ha metido la pata nuevamente. Su supuesta infalibilidad en materia teológica no le permite acertar en sus apreciaciones sobre la problemática social y de salubridad que afecta al tercer mundo. No ha denunciado, por supuesto, la falta de esfuerzos de las corporaciones farmaceúticas para abaratar los costos de los tratamientos para pacientes de VIH, que el día de hoy deben adquirir medicamentos carísimos para controlar su enfermedad. La culpa toda, eso sí, la tendrían los "malos" instintos humanos, el alejamiento de la "gracia de dios" y nuestra "naturaleza pecadora y sufriente". Viejos argumentos agustinianos, que el día de hoy ya no convencen, en la práctica, a las masas conscientes.

Las declaraciones papales no han sido del gusto ni siquiera de los gobiernos liberales. Diversos países europeos han deslindado con ellas, pues develan indirectamente, frente a este grave problema de salud, la indolencia de la "comunidad internacional", de la cual forma parte el mismo Benedicto XVI. El programa para el sida de la ONU, se ha apresurado en afirmar que el preservativo es, hoy en día, la mejor forma de protección para las personas sexualmente activas, que no piensan reprimir sus experiencias amatorias por hacer caso a consignas oscurantistas.

Es así que el "santo padre" ha cometido uno de sus dislates más vergonzosos. Pues en esta ocasión ha sido duramente criticado por sus mismos aliados, ante quienes ahora pide no restringir su "libertad de expresión", bajo pretexto de que amenaza el ejercicio de su religiosidad. El anciano dirigente de la Iglesia católica pasa sus últimos días intentando concretar infructuosamente, su proyecto de hacer de la iglesia un "rebaño pequeño", sectario y elitista; atacando el relativismo, pero defendiendo el absolutismo del dogma y el Magisterio eclesiástico, que se considera el único depositario de la "Tradición apostólica"; desbaratando la línea del mítico Cristo que, dicho sea de paso, no ha dejado huella de su presencia concreta en la tierra, ni da visos de su próximo regreso. En esa "gran misión" Benedicto XVI incluye, por supuesto, eliminar toda propuesta progresista en el seno del resquebrajado catolicismo.

Pero no creo que logre éxitos. El Papa se muestra más falible que nunca.