
El Perú ha sufrido un desastre natural: un terremoto en el que han muerto más de 500 desdichados. En estos momentos, en que la tierra nos recuerda nuestros orígenes en la naturaleza material, definitivamente no bastan las campañas de caridad, que siempre se montan para apañar la improvisación y la indiferencia tradicional de las clases dominantes. Hace falta una verdadera revolución cultural, para que desgracias como ésta encuentren al pueblo consciente y preparado para actuar.
Ayer estaba pensando: estos desastres son más fatales para los que hemos sobrevivido, que para quienes han muerto. Nuestra insignificancia frente a la naturaleza, suele reavivar primitivos sentimientos de subordinación.
Un testimonio de ello: mientras el precario edificio donde me encontraba resistía a duras penas los sacudones del terremoto, volví a preguntarme: ¿la vida tiene sentido si ahora mismo puedo morirme? Entonces, mi vieja subjetividad alienada empezaba a dibujar nuevamente la figura imaginaria de seres sobrenaturales detrás de todo ello...
Reprimí inmediatamente ese reflejo de mi conciencia, surgido en medio del temor. Recordé que miles de años me separan del hombre primitivo. Si dicha situación hubiese proseguido, tal vez hubiera preferido que el techo me cayera encima, recordándome que este es el único mundo del que debo preocuparme.
Toda esta reflexión la tuve cuando un alumno mío, muy joven aún, me inquiría en son de broma: "¿ya ve, profesor? ¡Dios existe, y está enojado con personas como usted!". El breve momento, por suerte, me sirvió para recordarle las causas naturales de los sismos. El alumno se fue, y me quedé pensando en los diez años de religión en la educación pública. Posteriormente, como para fijar esa triste realidad en mi memoria, vería asombrado en el YouTube algunos videos de limeños que, en medio del sismo, prefirieron rezar antes que poner en práctica las normas de precaución (1) . De inmediato especulé: Ica (2) debió pasar por lo mismo.
Temprano por la mañana, me enteré que la imagen del Señor de Luren había sobrevivido del desastre de su catedral (3) ... y de sus fieles. Abrigo la esperanza de que por la mente de algún iqueño haya pasado la paradójica idea de un Dios que se salva a sí mismo, mientras deja que varias personas mueran a sus pies, invocándolo. Sería semilla de verdadera liberación.
----------------------------------------------------------------------------------------
(1) Uno de los videos más claros de esta situación (aún cuando sea parodia, o montaje cruel, refleja lo que sucede de común) es "Periodista en pleno sismo":
http://es.youtube.com/watch?v=WMwy-FJawOc. Nótese la reacción desesperada de las señoras orantes. Si son (improvisadas) actrices es lo de menos: su gesto es muestra de que dichos fenómenos surgen del temor y el desconocimiento.
(2) La región peruana más terriblemente afectada por el desastre. Desde hace un par de días sólo se ven imágenes desgarradoras de sus localidades: Pisco, Chincha, etc.
(3) Véase "Imagen de Señor de Luren quedó intacta pese a sismo", un sintomático artículo del diario pequeño burgués "Perú 21":
http://www.peru21.com/impreso/html/2007-08-17/imp2ciudad0771266.html: "Para los pobladores iqueños se trata de un milagro. Solo así se puede explicar [sic] cómo
las pesadas estructuras de la iglesia del Señor de Luren, que se vinieron abajo con el violento terremoto ocurrido la noche del miércoles,
aplastaron a más de una decena de feligreses, pero no causaron ningún daño en la imagen que se venera en dicho recinto religioso" (noticia del 16 de agosto de 2006, los subrayados son míos).